TEORÍA DEL TRONO CREADOR




TODOS SOMOS IGUALES EN ALGÚN MOMENTO DEL DÍA – Dios nos ha hecho como somos por una razón. Como decía Einstein, cuya fórmula de la teoría de la relatividad pone el acento a este blog, y como ya he comentado en otras ocasiones, “Dios no juega a los dados”. Y cada día estoy más convencido de que es así…

Pues tengo una teoría, que me surgió en un lugar que no voy a comentar ahora, y es que “DIOS NOS DIO UN CUERPO QUE NECESITA IR AL BAÑO PARA MOVER EL MUNDO”. Y es que si lo piensas, el trono es el único lugar donde verdaderamente estás solo, contigo mismo, no hay nadie más alrededor. Además, ya puedes ser rey o plebeyo, rico o pobre, alto o bajo, flaco o gordo… que de ir al baño no se libra nadie, es algo que nos iguala…




Porque Dios es todopoderoso, y muy listo, así que podía haber dicho: “Mira, que reciclen, que lo que coman se convierta en oro”, pero no, todos al baño y solos… porque cualquier otra actividad que desarrolles puede hacerse acompañada, menos obrar… yo digo obrar porque queda mejor… ¿De dónde vienes? De obrar… joder, y parece que has hecho algo… que te miran así como diciendo ¡qué trabajador! Pues como digo, obrar es algo íntimo, algo que no se comparte, es donde podemos ser nosotros mismos y alejarnos del ruido, de la tele, de la gente… y desarrollar todo nuestro potencial…

Grandísimas ideas han surgido en las tazas de los váteres, lo que pasa es que no se cuenta… Yo me llevo siempre una libreta por si acaso se me ocurre algo, que ya me sé de memoria los textos de los botes de champú y de las cajas de compresas… Estoy seguro que grandes descubrimientos se los debemos al trono, que se llama trono por algo…

Además, en los baños florece la creatividad. Hay frases increíblemente creativas en las paredes de los baños públicos. A parte de las ya conocidas como “No busques la gracia en la pared, la tienes entre las manos” o “En este pequeño rincón hasta el más hombre se baja el pantalón”, el otro día, en un bar de málaga entré al baño. Era de esos en los que hay que entrar por partes, tienes que meter una pierna, apoyar la mano en la pared, levantar la otra pierna sobre la taza y, en un ágil movimiento, ir cerrando la puerta mientras tu pierna hace un giro digno de una bailarina. Total, que consigo entrar y cerrar la puerta. Medio metro cuadrado de espacio, y leo en la pared “Prohibido correr en el baño”… Me entró la risa y casi no llego a quitarme el cinturón…

Y para apoyar mi teoría, os diré que el cuerpo es sabio:
“Es que estoy muy nervioso”: Diarrea, para que te tires todo el día en el baño, pensando cómo resolver ese asunto que te inquieta…

“Es que viajar me extriñe”: pues claro, ¿no ves que necesitas tiempo para ver la ciudad? ¿Qué tienes que pensar ahí? ¡nada!




“Yo es que voy al baño por las mañanas”: claro, para que puedas preparar el día.

“Yo es que en cuanto como, tengo que ir al baño”: así reposas la comida mientras piensas en la conversación que has tenido con la persona o personas que hayas comido.

“Es que he comido sólo”: pues piensas porqué nadie quiere comer contigo.




“Me ha dado un apretón”: algo tienes pendiente que resolver, dale una vuelta.

Bueno, pues os dejo ya que mi cuerpo tiene que resolver unos asuntos pendientes… A lo mejor me surge otra teoría…




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