TEORÍA DE LAS PUERTAS PEQUEÑITAS




EL CARTERO SIEMPRE LLAMA DOS VECES… – Seguro que habéis estado muchas veces en servicios públicos de esos que la puerta no llega al suelo y tampoco al techo… Mi opinión es que esas puertas son bastante incómodas por motivos diversos.

El primero viene de un trauma infantil, cuando estaba allí sentado, meditando, e intentando pensar en mis cosas (ver teoría del trono creador) me daba cuenta de que no podía… me tiraba todo el tiempo mirando hacia arriba para ver si alguien se asomaba a cotillear… Ahora, menos joven, comprendo que el interés que se puede tener por hacer eso es poco, pero sigo haciéndolo cuando me encuentro en esa situación… Al final voy a tener que ir al psicólogo…

Otros motivos podéis imaginarlos, ruidos, olores, que de la sensación de que estás sentado en el mismo metro cuadrado que otro…
Pues el otro día me encontraba en esa situación y pensé en por qué hacían así las puertas de ciertos baños y me dí cuenta de que tengo una teoría al respecto: “LAS PUERTAS CORTADAS DE LOS SERVICIOS PÚBLICOS SE INVENTARON EN LOS COLEGIOS DE CURAS”.

Y es que los pecados de la carne son muchos: “No cometerás actos impuros”




Porque uno puede pensar que son más baratas y ecológicas que las completas puesto que se ahorra madera y se cortan menos árboles; y ambas afirmaciones, a priori, parecen ciertas, pero locales de lujo en los que el dinero no es problema y la ecología se la pasan por el río Amazonas ya que ponen el aire acondicionado a tope y dejan las puertas de la calle abiertas, también las usan.

El motivo real es que la gente no se pregunta por qué son así, van a una empresa de reformas y les dicen que normalmente todos los locales las ponen cortadas… y los dueños dicen: “Ah, pues por algo será…” así que las compran.

Si algún dueño más curioso pregunta acerca de las ventajas, les dicen que así no roban porque muchas personas se meten en el baño a guardarse lo que han sustraído… y se quedan tan tranquilos, como si los empleados fuesen a asomarse por arriba a ver lo que está haciendo el cliente dentro.

Así que, señores dueños de locales, ya somos mayorcitos y, si queremos cometer “actos impuros” en unos baños públicos, nos va a dar igual si la puerta llega al techo o no llega, lo único que miraremos es la limpieza, así que olvidad la herencia de los colegios y alicatad hasta el techo, que queda mucho mejor… ¡Ah! ¡Y poned la luz dentro! ¡Qué luego es un follón!




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